Discreto, humilde, comprometido, leal, innovador, arriesgado… Estos son algunos de los atributos que mejor definen a Antonio Guerrero, socio fundador de la empresa CEELIMP, una compañía que fundó con su mujer en el año 78 y que hoy supera los mil trabajadores. La compañía ha encontrado su nicho de mercado al otro lado del charco, de donde proceden el 90% de sus ingresos y, por tanto, la mayor parte de su plantilla. Entre sus logros, además de hacer crecer su empresa durante la friolera de 43 años, se encuentra el de ser de los primeros socios de AELMA. Su lealtad y compromiso con la asociación le han hecho merecedor del reconocimiento que la patronal entrega a las empresas que llevan ligadas a la asociación durante más de 30 años.

Hoy por hoy contempla la vida desde la barrera, ya que ahora es su hijo, Juan Antonio Guerrero, quien dirige la empresa que su padre fundó hace casi medio siglo. Desde AELMA hemos entrevistado a Antonio Guerrero para conocer el secreto de su éxito al frente de una de las empresas más longevas y más exitosas de la asociación.

43 años dan para mucho, cuéntenos sus comienzos y en qué punto se encuentra CEELIMP.

Aunque llevo 43 al frente de CEELIMP, en realidad, mi vinculación con el sector de la limpieza viene de algunos años antes cuando tuve la suerte de ocupar varios puestos de responsabilidad en las que, por aquellos años, eran las empresas más importantes de este sector.

Por determinadas circunstancias y sin más aval que mi experiencia, decidí junto a mi mujer emprender en este sector. Así es como en el año 78 abandoné la empresa que dirigía para crear mi propio proyecto empresarial. Los comienzos no fueron fáciles porque arrancamos sin ningún cliente y tuvimos que llamar a muchas puertas hasta conseguir nuestro primer contrato. En realidad, no fue hasta el año 84 cuando empezamos a trabajar con clientes de más envergadura, que fueron los que determinaron el crecimiento y la profesionalización del negocio.

En el año 2013 dimos el salto internacional a Perú, donde nos hemos convertido en la empresa de limpieza de referencia en el sector hospitalario. Como esa primera incursión salió muy bien (a pesar de las tremendas dificultades que encontramos), decidimos replicarla en 2018 en República Dominicana, donde también gozamos de un extraordinario prestigio.

La pandemia afianzó la importancia de nuestra empresa en Latinoamérica, de hecho, el año 2021 recibimos el reconocimiento como Mejor Empresa del Año, otorgado por la América QualityInstitute (AQI).

Ya que recuerda la pandemia, ¿cómo vivieron esos momentos a nivel empresarial?

A nivel empresarial fueron momentos muy duros de afrontar. Hay que tener en cuenta que nuestros trabajadores estaban limpiando en primera línea, sin EPIS y con mucho miedo y desconocimiento de a qué nos enfrentábamos. Todo fue extremadamente laborioso (conseguir equipos de protección, que tuvimos que importar; reorganizar horarios…) pero en CEELIMP tenemos la gran suerte de contar con unos trabajadores muy comprometidos que rápidamente supieron entender que su papel iba más allá de limpiar, tenía que ver con salvar vidas y posibilitar que la actividad diaria siguiera funcionando, incluso cuando todo parecía estar parado.

A nivel de ingresos, en España hemos sufrido bastante, pero hemos conseguido compensar esas caídas con el crecimiento experimentado en Latinoamérica, precisamente, impulsado por el cambio de conciencia generado durante y posteriormente a la pandemia, lo que nos ha hecho ampliar clientes y servicios.

¿Y después de esta increíble progresión, podría desvelarnos cuál es el secreto de su éxito?

En realidad, el único secreto es trabajar día a día de una forma seria, formal y profesional, ofreciendo al cliente una garantía de confianza y calidad. Además, es necesario seguir innovando y contar con un equipo motivado y comprometido que defienda cada día los colores de su empresa.

Medio siglo en este sector le convierte a usted en una de las voces más autorizadas,¿cuál es, a su juicio, la mayor problemática que se da en el sector?

Fundamentalmente dos. El primero y, a mi parecer más importante, es la subrogación. Considero que se trata de una práctica que habría que estudiar y matizar porque desincentiva a los trabajadores al no fomentar el compromiso de los empleados con su empresa, la innovación o las ganas de mejorar o formarse.

En segundo lugar, la competencia desleal. Estamos en un sector muy atomizado y extremadamente canibalizado. Hay muchas microempresas operando en el mercado que prestan unos servicios de baja calidad, a unos precios irrisorios y que bordean continuamente la ilegalidad porque no cumplen con las múltiples exigencias y cumplimientos a las que estamos sometidas las empresas serias.

Resolver esta problemática en un sector tan atomizado como el nuestro es muy complicado porque el cliente busca precio. Por eso, el papel de asociaciones como AELMA es muy importante porque debe ser capaz de valorizar nuestra actividad ante la asociación y advertir a los clientes de los riesgos de contratar empresas que operan al margen de la Ley. En este sentido, la asociación debe ir generando mayor visibilidad y reconocimiento para hacerle ver al cliente que pertenecer a una asociación como AELMA es una garantía y un valor seguro.

¿Y cuáles son los retos que las empresas aún no han sido capaces de afrontar?

La innovación y la diferenciación. Si observamos a las empresas de la competencia que más están creciendo, éstas se encuentran en esa dinámica y considero que las empresas del sector aún tenemos un gran trabajo que hacer en este sentido.

¿Cuál es su relación con AELMA y cuáles son los son los servicios que más valora?

A AELMA le tengo un tremendo cariño porque fui uno de los primeros empresarios que formó parte de la patronal que, por aquellos años, se llamaba APEL-Madrid (Asociación Provincial de Empresarios de Limpieza de Edificios y Locales). Me he alegrado mucho de los pasos que ha ido dando porque, prácticamente, hemos evolucionado a la par, aunque considero que aún tiene margen para ganar representatividad en el sector y visibilidad en la sociedad.

Mi actitud siempre ha sido la de tender la mano a la asociación para trabajar en beneficio del sector, por lo que brindo mi colaboración a AELMA para lo que precise.

Valoro muy positivamente todos los esfuerzos que hace la asociación por apoyar y ayudar a las empresas asociadas, así como representar los intereses empresariales y sectoriales, pero si hay un servicio que destaco especialmente, este es la asesoría jurídica. Es de gran utilidad y aparte de resolver las cuestiones que apremian a cada empresa, nos mantienen informados de los temas candentes que más nos afectan.