La actual situación económica mundial, nos sitúa en uno de los momentos de mayor incertidumbre y más delicados en la historia reciente, la guerra de Ucrania, el repunte de la inflación, a subida de los tipos de interés, la subida de los precios de las energías y otras materias primas, hace que se incremente la situación de incertidumbre y esto a su vez provoque una inestabilidad empresarial.

Recordamos que nuestro ordenamiento jurídico establece diversas situaciones en las que, de encontrarse la empresa, es necesaria la disolución de la misma, o el concurso de acreedores, de entre ellas las más relevantes son la situación de “desbalance contable” que se da cuando el patrimonio neto de la empresa es inferior a la mitad del capital social, y también cuando existe insolvencia actual o inminente (esta última será cuando aun teniendo actualmente tesorería prevemos que en las obligaciones próximas no vamos a poder cumplir con dicha tesorería).

Es importante también recordar que, llegados a esa situación de desbalance contable o de insolvencia, el hecho de que el administrador social no adopte los mecanismos establecidos por la ley, tales como la disolución de la compañía o el preconcurso o concurso, aboca a los administradores sociales a asumir graves consecuencias e incluso responsabilidades personales que pueden llegar a la asunción por su parte del déficit concursal entre otras.

Antes de que la empresa se encuentre en esas situaciones, desbalance contable  o insolvencia, donde la única posibilidad es la disolución de la compañía, el preconcurso o el concurso de acreedores, es recomendable en cuanto empecemos a tener síntomas de ello, o preveamos que en un plazo corto/medio vamos a empezar a tener problemas hacer una evaluación de la situación de la compañía para desde ese momento empezar a adoptar decisiones que muy probablemente nos van a salvar de llegar al concurso o a la disolución de la compañía.

Por ello es importante tener un diagnóstico previo de la situación de la empresa, a través de la realización de planes de viabilidad y/o planes de negocio para ver la situación de la compañía, hacer un análisis de la estructura, tendencia e índices financieros que nos informen sobre los indicadores de liquidez, de las operaciones de endeudamiento y de rentabilidad.

Ese análisis financiero debe completarse con una revisión del grado y tipo de endeudamiento de la compañía llevando a cabo un mapa de deuda que nos otorgue toda la información al respecto, así como también revisar todos aquellos aspectos relacionados con la posible responsabilidad en la que pueden incurrir los administradores sociales.

Ese estudio, y análisis previo de la situación financiera de la empresa, del mapa de deuda, de la responsabilidad en la que pueden incurrir los administradores nos puede llevar a tomar decisiones y soluciones a tiempo que salven a la compañía y eviten agravar los problemas.

Podemos de esta forma adoptar distintas soluciones en función de la situación de cada empresa, podremos conseguir refinanciar las deudas, renegociar contratos con clientes y proveedores, llevar a cabo negociaciones extrajudiciales con nuestros acreedores, realizar operaciones de capitalización de deuda, etc.

La adopción de las medidas preventivas indicadas, nos llevará a poder tomar decisiones tempranas en unos casos, y en otros a dar una solución a las dificultades de la compañía para poder reestructurar su situación y continuar la actividad de la compañía sin necesidad de tener que acudir a un concurso de acreedores.