Aunque es veterinario de formación, Adonai Arruda ha dedicado su extensa vida profesional al sector de la limpieza y mantenimiento. Primero a nivel provincial, en el estado brasileño de Paraná, para dar el salto después a nivel nacional e internacional.

Su trayectoria profesional ha sido larga y prolífica y ha ocupado varios puestos de responsabilidad en diversas organizaciones nacionales como la presidencia de la Federación Nacional de Empresas Prestadoras de Servicios de Limpieza y Conservación (FEBRAC), cargo que ostentó entre 1999 y 2004; la Federación Mundial de Contratistas de Servicios de Construcción (WFBSC), de 2010 a 2012, y más recientemente, la Federación Mundial de Servicios de Limpieza y Mantenimiento (WFFSC), de la que ha sido presidente los años 2020 y 2021. En la actualidad, ocupa el puesto de tesorero en esta organización y preside FACOP, una fundación con más de 20 años de historia, cuyo leitmotiv es contribuir a la formación y a la educación de las personas para facilitar su empleabilidad.

Aprovechamos su presencia en el VII Encuentro Empresarial AELMA para conocer la actividad que desarrolla las dos organizaciones a las que está vinculado: WFFSC y FACOP.

¿Qué es la WFFSC y por quién está formada?

La Federación Mundial de Servicios de Limpieza y Mantenimiento es una organización nacional muy reciente, se fundó en noviembre de 2019, tres meses antes del inicio de la pandemia. Nuestra función es contribuir al fortalecimiento del sector, a generar visibilidad en la sociedad y a contribuir al crecimiento y desarrollo de las empresas y trabajadores a través de la organización de foros de negocios y de la capacitación de los profesionales.

La Federación arrancó con cinco países miembro Argentina, Brasil, Colombia, México y España, a través de sus asociaciones nacionales, y próximamente se incorporarán otros países como Chile y República Dominicana en Latinoamérica; Bélgica e Italia en Europa; y Japón, Corea del Sur y Taiwán en Asia.

En total, representamos a varios millones de trabajadores en todo el mundo y varios cientos de miles de empresas de limpieza y mantenimiento.

Con esta amplísima representatividad podrá decirnos si los problemas que afectan al sector son comunes en todos los países, independientemente si se encuentran en un continente u otro.

Efectivamente. A lo largo de mi trayectoria profesional he viajado a más de cien países y la problemática que se da en el sector es común en todos ellos. Fundamentalmente, los problemas son tres. El primero es la dificultad para encontrar trabajadores, el segundo es la excesiva garantía que los Gobiernos dan a las relaciones laborales para este tipo de empleados y tercero, la competencia desleal en un mercado excesivamente atomizado.

Nuestro foco, como organización, está centrado en resolver el segundo de los problemas, es decir, capacitar a los trabajadores a través de la formación.

¿Y cómo lo hacen?

A través de FACOP, una Fundación fundada hace 20 años con el objetivo de ofrecer formación a los estratos más bajos de la sociedad. Nuestro sector se caracteriza por emplear a personas sin formación, normalmente inmigrantes que han tenido que salir de sus países para labrarse un futuro mejor.

La cuestión es que esos trabajadores son la imagen de nuestras empresas ante los clientes. De su comportamiento y de su profesionalidad depende que el cliente nos siga confiando sus servicios. Por eso, hace 20 años fundé FACOP, una Fundación sin ánimo de lucro que tiene como objetivo proporcionar formación y capacitación a las personas para que puedan emplearse en el ámbito de la limpieza profesional. Porque, aunque a priori, parece que cualquier sabe limpiar, no cualquiera sabe hacerlo bien y es, en ese punto, donde queremos incidir.

Nuestros cursos tienen un coste testimonial para que el coste no suponga una barrera y están abierto tanto a profesionales en activo como a todas aquellas personas que busquen un empleo.

Desde la pandemia, comenzamos también con los cursos virtuales y eso nos ha permitido llegar a más personas y también a tener la ambición de exportar estos cursos a otros países, ya que las técnicas son homogéneas en todos los países. De momento, los cursos están traducidos al portugués, inglés y español y nuestra idea es ofrecerlos en cada país a través de las asociaciones que forman parte de esta organización que, en el caso de España, es AFELIN.

Nuestra idea es ofrecer cursos que capaciten a las personas para realizar distintas funciones dentro del ámbito de la limpieza. Son cursos de corta duración, comprensibles y enfocados a la práctica, por lo que pueden ser una buena tarjeta de presentación para aquellas personas que busquen trabajo o que quieran cambiar de empleador. Además, todos los participantes reciben un certificado con las horas de la formación.

¿Cómo ve la implantación de esta formación en España?

Espero que bien porque las noticias que me llegan es que las empresas del sector españolas tienen muchas dificultades para encontrar trabajadores. Tenemos que darnos cuenta de que trabajamos con las personas que están en la base de la pirámide cultural y económica, por lo tanto, cualquier iniciativa que implementemos para ayudarles y mejorar su empleabilidad, debería ser bien recibida.

Hemos acordado con AFELIN poner en práctica un proyecto piloto en el que ya estamos trabajando.

¿Cómo ve el futuro del sector?

Somos un sector necesario y esencial. Lo hemos demostrado durante la pandemia, se nos ha reconocido y se nos ha valorado; pero hay que seguir trabajando para mejorar nuestra imagen ante la sociedad.

Aunque atravesamos tiempos económicos muy delicados, las empresas de limpieza despiertan mucho interés en los grandes fondos de inversión, de hecho, hay muchos fondos que están adquiriendo empresas de facilities en todo el mundo porque presentan grandes perspectivas de rentabilidad.