La escalada de precios no da tregua y los precios siguen subiendo. Durante el mes de agosto, la tasa de variación anual del IPC en España se situó en el 10,4%, una cifra que, aunque es 4 décimas menos que en julio, resulta desorbitada y nunca vista en las tres últimas décadas.

La inflación subyacente, el índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos, refleja el contagio de los precios energéticos y de los alimentos al resto de productos, sin relación con la guerra en Ucrania, y sigue inexorable su escalada: se dispara al 6,4%tres décimas más que en julio y nueve más que en junio, la tasa más alta desde enero de 1993.

La subida de precios no solo afecta a España. La zona euro también sufre las consecuencias económicas de la guerra, que se dejan sentir en el bolsillo de todos los europeos. Por primera vez desde que se instauró la moneda común, la inflación escaló hasta el 9,1% durante el mes de agosto.